La Vuelta Al Mundo Sin Pasta

Sin formación y sin experiencia, ¡AVENTURA! Porque viajar ¡es sobre todo ilusión!

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Menstruación en los viajes

Uno de los problemas a los que tenemos que hacer frente las chicas al viajar es el de la menstruación. Este es un tema que no es muy frecuente en los blogs de viajes, quizá porque la mayor parte de los viajeros son hombres.

En principio, todo debería ser fácil: estando en ruta, compras un paquete de compresas o tampones cuando lo necesites y te resignas a añadir ese pequeño peso de más a tu mochila. El problema llega cuando vas a recorrer por ejemplo países árabes o

asiáticos donde no es nada fácil encontrar este material o es muy caro. Es obvio que, sobre todo si vas a viajar por un tiempo largo, no puedes cargar con el peso y el volumen de las compresas o tampones necesarios para todo el viaje. Tendrás que buscar soluciones alternativas:

1- COPA MENSTRUAL

Copa menstrualLa  copa menstrual es un pequeño recipiente blando y flexible con forma de copa que se introduce en la vagina para recoger la sangre y se vacía periódicamente. Es un sistema increíblemente cómodo y práctico para viajar, pues pesa poco, siempre está ahí (imagínate en cambio que te quedas sin compresas en medio del desierto) y bien cuidada, dura entre siete y diez años, con lo cual una sola te bastará para todo el viaje.

El material con el que está fabricada puede ser látex, pero lo más habitual es silicona médica, que es inodora, hipoalergénica, respetuosa con tu flora vaginal (a diferencia de los tampones, no puede producir síndrome del shock tóxico) y  esterilizable cuantas veces se quiera. Es un tipo de material que no suelta fibras ni daña las paredes de la vagina, y es un medio hostil para los gérmenes.

Con la copa se puede practicar deporte, nadar y dormir tranquilamente con ella. Si está bien puesta, es muy cómoda y no la notas, y tampoco mancha ni necesita salvaslip de refuerzo: aunque rebose, todo se quedará allí contenido hasta que decidas extraerla. Además, para viajar da menos la lata pues, al recoger más sangre que un tampón o compresa, no tienes que cambiarla con tanta frecuencia (lo habitual es dos o tres veces en veinticuatro horas). Y puedes usarla también tranquilamente en los últimos días del ciclo, cuando ya manchas poquito.

¿Dónde puedes comprarla? Se venden en algunas farmacias, herbolarios, tiendas de productos ecológicos y también por Internet. En principio es abusivamente cara (a mí me costó veintisiete euros: se te queda cara de póker al pagar eso por un objeto que parece sacado de un “todo a cien”) pero la realidad es que en alrededor de seis meses ya has recuperado tu inversión (¡y la copa te dura diez años!). Se calcula que una mujer usa unas 10.000 compresas o tampones en su vida (con el consiguiente daño a la naturaleza), lo cual le cuesta unos 2.000 euros. En cambio, supongamos que usas como máximo ocho copas menstruales en tu vida; eso te saldría por poco más de 200 euros. ¿Entiendes ahora por qué la industria de las compresas y tampones no difunde su uso?

¿Qué talla elegir? En general existen dos tamaños, la pequeña y la grande, dependiendo de la anchura de tu vagina. Se aconseja la talla pequeña si tienes menos de veinticinco años y la grande si tienes más de veinticinco o has dado a luz. Elegir la talla correcta es importante porque una copa demasiado pequeña podría dejar escapar parte de la menstruación y una demasiado grande sería difícil de poner y, sobre todo, de quitar.

Cómo colocarla. (ver vídeo ilustrativo)


Lávate las manos, a ser posible con agua y jabón. Ponte cómoda y relajada con las piernas abiertas y un poco flexionadas, de pie o tumbada, y coge la copa. Es importante que estés relajada porque si no al principio puede doler un poquito al ponerla. Aprieta sus bordes entre sí de forma que la circunferencia se convertirá en una línea recta) y luego pliégala como prefieras para que sea más fácil introducirla:

  • Apretándola para que los bordes formen una “U”.
  • Doblando los dos bordes hacia adentro y dejando sobresalir un piquito, de forma que la copa quede replegada sobre sí misma.

Mete primero la parte ancha, empuja la copa hasta la mitad en dirección al cóccix (no en vertical hacia arriba) y gírala un poco para que se despliegue y se acomode ella sola. Luego introduce el resto. No la metas muy adentro sino todo lo cerca del exterior que puedas (aunque sin que sobresalga por abajo, claro), para poder tener acceso al borde de la copa con los dedos cuando quieras quitarla. Tiene que estar más cerca del exterior que un tampón. Finalmente, cogiendo del rabillo inferior, estira de ella hacia abajo para que se ajuste a las paredes de tu vagina y haga vacío.

Al cabo de unas horas, sácala (si es la primera vez que la usas, no esperes mucho). Es mejor pronto que tarde pues, si se ha llenado demasiado, lo más probable es que se desborde al retirarla y te manches. Con el tiempo y los usos irás descubriendo cada cuánto tiempo tienes que vaciarla tú.

Colocación copa menstrualCómo extraerla. (ver vídeo) Esto puede ser más problemático las primeras veces, aunque hay mujeres que desde el principio lo encuentran fácil. Todo depende de la anatomía y la habilidad de cada una. Si, poniéndonos en la situación más “dramática”, la primera o primeras veces que la usas sientes que se ha convertido en una okupa atrincherada en tu interior, no pierdas los nervios y persevera. Cuanto más relajada estés, más fácil será atraparla. Y, por muy torpe que seas, no te costará más de dos o tres reglas tenerla dominada. Algunas mujeres cortan el rabito porque les molesta, pero nosotros te aconsejamos NO hacerlo así hasta que estés segura de poder sacarla sin su ayuda.

Para extraerla, colócate con las piernas abiertas sobre el wáter para no mancharte. Mejor si tienes un poco de papel higiénico o agua para limpiarte los dedos. Empuja con la vagina como si quisieras expulsarla (esto es importante porque facilita muchísimo la tarea), a la vez que tiras un poco del rabito. Mete un dedo entre la copa y la pared de la vagina y presiona la copa lateralmente (y un poco hacia afuera) contra la pared opuesta. La clave para poder sacarla es romper el vacío haciendo entrar el aire, lo cual puedes conseguir apretando las paredes inferiores de la copa entre sí, pero las primeras veces te resultará más fácil si intentas llegar con el dedo hasta el borde superior. Una vez roto el vacío, todo es fácil: con cuidado y apretándola sólo un poco para que no se derrame, arrástrala hasta el exterior.

Si tus dedos no llegan hasta el borde, adopta la “postura extrema”: en cuclillas sentada sobre los talones, y entonces sigue los mismos pasos que en el apartado anterior. Después de unos cuantos usos, descubrirás tu propia técnica tanto para ponerla como para quitarla, y todo será muy rápido y fácil.

Limpieza. Antes de su primer uso, debes esterilizarla hirviéndola en agua sola (NO añadas nada más o puedes dañarla) en un recipiente sin tapa durante cinco o diez minutos (¡ojo, vigila que esté siempre cubierta de agua!). Esto debes hacerlo tanto antes de estrenarla como antes de cada ciclo. Después de vaciarla cada vez, lávala con agua (y, si quieres o puedes, con un poco de jabón neutro) antes de volvértela a colocar. Si estás en un país en desarrollo, nunca la laves con agua no potable o podrías coger una infección.

Cuando acabe el ciclo menstrual, esterilízala hirviéndola y déjala secar muy bien al aire. Luego guárdala de forma que no tenga contacto con otras cosas o pueda deteriorarse. Te la suelen vender con una bolsita de tela que, si eres sedentaria, basta para dejarla tranquilamente en cualquier cajón. En cambio a las viajeras, cuya mochila lleva bastante trote, les aconsejaría guardarla en una cajita rígida (un contenedor inmejorable es el botecito que te da el médico para los análisis de orina; si puedes, hazte con uno) con unos minúsculos agujeritos en la tapa para que pueda ventilarse.


2- COMPRESAS DE TELA


No hace tanto tiempo que nuestras madres y abuelas usaban unos paños rectangulares, generalmente de un material tipo toalla, que lavaban y reutilizaban continuamente. Imaginamos que en los países donde no es posible conseguir compresas o no hay dinero para ellas se sigue usando una opción como esta.

Cómo hacer tus propias compresas. Si buscas por Internet, encontrarás webs donde se venden unas compresas de tela que reproducen la forma de una compresa con alas normal, con unas alas que se abrochan entre sí por medio de un corchete o botón. No obstante, en general son poco económicas (unos seis euros cada una), por lo que  si andas mal de pasta te aconsejamos fabricarte tus propias compresas. Necesitarás los siguientes materiales, todos bastante baraticos:

  • Tela de un tejido suave, como el algodón (cualquier camiseta que no uses sirve, por ejemplo).
  • Tela de toalla o de bayeta de microfibra (más absorbente con menos grosor).
  • Un trozo de tela impermeable pero transpirable (por ejemplo, la de paraguas).
  • Botones o corchetes.
  • Aguja, hilo y tijeras (si tienes máquina de coser será más rápido, claro).

Pasos a seguir:

  1. Pon una compresa con alas (sin desplegar) sobre la tela de algodón puesta del revés y dibuja su contorno. Luego despliega las alas y dibuja su contorno encima.
  2. Haz lo mismo en otra tela.
  3. Recorta cada una de ellas con un margen de un centímetro más alrededor para poder coserlas.
  4. Recorta la misma compresa, pero sin alas, en la tela de toalla o bayeta (dos veces).
  5. Haz lo mismo en la tela impermeable (colocada como penúltima capa de la compresa, protegerá tus braguitas).
  6. Cose entre sí las dos telas de algodón poniéndolas del revés, y siguiendo el contorno que habías dibujado. No termines de coser todo el contorno o luego no podrás introducir las capas de relleno.
  7. FrikadaDale la vuelta a la compresa para que no se vean las costuras e introduce las dos compresas de toalla y luego, bajo ellas, la capa impermeable.
  8. Termina de coser la parte del contorno que quedaba, doblando hacia adentro el centímetro de tela que habíamos dejado como margen.
  9. Haz una línea de prespunte siguiendo la forma de la compresa sin alas, de forma que las alas queden separadas del resto de la compresa por esta línea de puntadas. Esto hace que el relleno de la compresa se quede más fácilmente en su sitio, además de frenar el flujo de sangre hacia las alas. Si quieres, puedes dar otras dos líneas de puntadas a lo largo de la parte central, siguiendo la forma de los canales que tienen algunas compresas. Así fijarás todo el relleno aún mejor.
  10. Cose el botón o corchete a las alas para poder abrocharlas y ¡ya tienes tu compresa!

Si prefieres poder sacar y cambiar el relleno, puedes hacer otro tipo de compresa, tipo sobre. Los pasos serían en esencia los mismos, pero la parte de abajo sería diferente: en lugar de la tela lisa, la superficie estaría cortada a lo largo de la parte central de la compresa, formando como las hojas de una puerta que se cierran una sobre otra (importante que monten una sobre otra, pues si no se saldría el relleno).

Lavado. Te recomendamos llevar como mínimo tres compresas en la mochila (algunas más si tienes reglas muy abundantes). Para evitar que queden manchas al lavarlas intenta, siempre que las circunstancias del viaje te lo permitan, ponerlas en remojo apenas te las quites: de esta forma la sangre no se seca y se va con el lavado (ah, ¡evita el agua caliente, que fija las manchas!). De todas formas, aunque no puedas hacerlo así y quede mancha, sobra decir que, una vez lavada lo mejor que puedas, una compresa con mancha no supone ninguna falta de higiene (sólo es menos estética pero… ¿quién además de ti la va a estar mirando?).

 

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VENTAJAS

Tanto las compresas de tela como la copa menstrual son opciones que, por supuesto, recomendamos no sólo a las viajeras sino a todas aquellas que queráis atenuar el brutal impacto ecológico que la cultura de lo desechable a la que nos lanzamos hace unas décadas está provocando. Las empresas que se dedican a fabricar compresas, tampones, pañales, pañuelos de papel, etc., han promovido un discurso de obsesión por la higiene, pues obviamente les conviene convertirnos en verdaderas maniáticas ante ideas como la copa menstrual (alguna cara torcida he visto cuando se habla de recoger la sangre, o de lavar las compresas, como si la regla fuera un deshecho asqueroso que no se puede ni tocar… mientras en algunas culturas indígenas veneran simbólicamente su fertilidad usándola incluso para pintar la cara de los adolescentes; ¡el mundo está hecho de extremos!).

EcológicasEl hecho es que, en primer lugar, este “¿a qué huelen las nubes?”, esta supuesta higiene (que además no es tal), está suponiendo la destrucción de la higiene global (la del planeta cuyo aire respiramos y cuya agua bebemos, pues los desechables tardan unos quinientos años en descomponerse). Y, en segundo lugar, acarrea lentos perjuicios para la salud, pues las compresas y tampones tienen entre sus compuestos blanqueadores y dioxinas, además de que la superabsorbencia de algunos tampones altera el entorno natural de nuestra vagina. En cambio, tanto las compresas de tela como la copa menstrual son inocuas para tu salud y, sobre todo, respetuosas con nuestro entorno ecológico. Además de, por supuesto, mucho más baratas. Entonces, ¿qué hacemos que no las probamos?

Bueno, y hasta aquí los consejos menstruales. Como siempre, esperamos vuestras opiniones, propuestas, correcciones, comentarios de cualquier tipo y, por supuesto, relatos de vuestras experiencias con compresas, copas o ¡con la menstruación en los viajes!

 

Licencia Creative Commons
Menstruación en los viajes por María Pilar Viruete Martín se encuentra bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivadas 3.0 Unported.

Comentarios  

 
+1 #11 juegos gratis para 08-08-2014 09:10
Me chifla sobrado los ideas que blogueas En este sitio web, pese
a ser el diseño y estilo del Web blog resulta ser poco atractivo.
De todas formas, estupendo web-post.
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0 #10 Alejandra T. 28-05-2014 02:48
La copa menstrual es el mejor invento que hay, sobre todo en higiene, lo práctica que es, es muy cómoda y sobre todo nos ayuda a conservar al medio ambiente, ya que no vuelves a deshechar toallas (y tu dinero) a la basura. ¡Muchas gracias por el artículo!
Aquí viene más información de las copas menstruales http://mcup.com.mx/web/info/
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0 #9 María 23-08-2013 14:36
Cito a Alicia:
Es un invento!!!! (...) hagamos lo mismo!!!


¿¿De verdad te dijo eso?? Alguien que ha estudiado ginecología considerando la menstruación una gorrinada, parece que nadie se salva de los prejuicios... Y de todos modos, si es una gorrinada la copa ¿no lo es un tampón o una compresa, que recogen la sangre igual y encima, en el caso de la compresa, te vas rozando con ella todo el tiempo? Porque puestas a ser escrupulosas...
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+1 #8 Alicia 23-08-2013 13:06
Es un invento!!!!Obvi amente la publicidad va de boca en boca, no interesa promoverla, hay mucho dinero en juego, como en todo, para variar.Yo la conocí a través de la revista Crianza Natural, y estoy encantada!!!!De spues de una quimio los tampones y compresas me molestaban, y mi hermana me comentó:mira en esta revista, que aparte de sentarte bien a tí tambien lo hace al planeta. No entiendo como los propios ginecólogos no promueven su uso, y más aún las ginecólogas.....se lo comenté hace varios años a una en Móstoles y palabras textuales" eso es una gorrinada!!!" Hay que tocarse las narices....mi abuelo era ginecólogo, y la copa le habría parecido fantástica!!!!Y o cuando mi hija llegue a la pubertada será lo que le recomendaré....como estoy haciendo con mis amigas, e insto a todas a que hagamos lo mismo!!!
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0 #7 María 15-08-2013 17:34
Cito a N:
Cuánta leyenda urbana hay sobre las compresas (...) lo que le apetezca.


Cierto que cada uno puede escoger lo que le apetezca... pero, teniendo en cuenta la enorme maquinaria publicitaria que apoya una de las opciones (compresas y tampones desechables) no está de más informar sobre las otras opciones, pues gran parte de la gente las desconoce.

Por otro lado, algunas aclaraciones:

- No creo que las leyendas urbanas se impriman en las propias cajas de los tampones, por ejemplo. En ellas podrás leer que, aunque muy remota, existe incluso una posibilidad de muerte por el síndrome del shock tóxico. Está claro que algo que puede provocar la muerte no es muy sano, y desde luego la industria no se haría esta contrapublicida d en sus envases si no fuera cierto.

- El color blanco de compresas y tampones se consigue, como el del papel, con blanqueantes que no son tampoco nada sanos. De hecho, mucha gente desarrolla irritaciones y picores.

- Tal vez existan compresas y tampones biodegradables, pero realmente ¿en qué proporción? Si tú vas a una tienda, casi todo o todo lo que encuentres en ella (y son muchas toneladas en todo el primer mundo) no es biodegradable. Además, ¿no es mejor que no haya nada que "biodegradar"? Desde luego, la nada es mucho más biodegradable que ninguna otra cosa.

- Para viajes cortos, una puede cargar con una caja de compresas o tampones (aunque, si alguna vez has viajado con mochila a cuestas, sabrás que cada gramo de más se hace muy pesado a la larga) pero creemos que es mucho más práctico para un viaje largo llevar una copa o esponja vaginal, porque: primero, pesa menos; segundo, te olvidas del problema de quedarte sin tampones/compresas y tener que ir a comprar o encargar periódicamente y tercero, ahorras dinero (no olvidemos que esta web se dirige sobre todo a gente que viaja sin dinero o con muy poco). Ahorras tiempo, dinero y energías.

- No es cierto que en todas partes pueda accederse a todo. Sí, claro, tal vez en las ciudades de países pobres pueda comprarse de todo, pero en cuanto viajas por zonas alejadas de lo más urbano y turístico, cosas que en occidente parecen tan obvias como el papel higiénico o las compresas desaparecen. La gente, simplemente, no las usa. Y por fortuna: si el resto del planeta fuera tan antiecológico como nosotros, el medio ambiente estaría mucho peor.

- En cuanto a internet, tampoco es cierto que te puedas conectar en cualquier sitio (sobre todo si tienes poco dinero como para poder permitirte una conexión especial). ¡Si incluso en la propia Italia (EUROPA) hemos tenido muchas veces dificultades para poder acceder a internet gratuito y hemos estado desconectados! Por no hablar de que cuando estás viajando es muy difícil hacer compras por internet: ¿adónde te lo envían? Hay que calcular dónde estarás para cuando llegue el pedido, suponiendo que llegue cuando dicen que llegará. ¿Para qué montarte todas esas complicaciones cuando tienes una opción más fácil?

Yo, la verdad, cada vez lo veo más absurdo: desde luego a la gente nos cuesta mucho cambiar nuestras costumbres y tenemos miedo o asco a lo desconocido (yo misma al principio dudaba de que fuera a ser cómoda una copa menstrual, y al principio no sabía usarla y prefería lo de toda la vida) pero en cuanto pruebas la copa dos o tres veces, te das cuenta de toda la increíble comodidad y libertad de movimientos que has ganado. A veces vale mucho la pena probar opciones nuevas y abandonar la inercia de las viejas costumbres.
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0 #6 N 15-08-2013 16:54
Cuánta leyenda urbana hay sobre las compresas, tampones. No es cierto todo lo que afirman sobre los tampones, es una leyenda urbana. Los tampones Tampax son biodegradables, siempre lo han sido. Y también hay compresas que tienen en cuenta el medio ambiente. No obstante, en España, hay opciones, compresas, tampones ecológicos. Se puede viajar con tampones, con llevarse una caja o dos cajas de tampones, o una caja de compresas te apañas bien.
Y hoy en día se puede pedir por internet, hasta en el rincón más atrasado de este mundo puedes conectar te a internet. En Africa hay ordenadores, pese a que no lo acabemos de creer, hay ordenadores.
No obstante, para la que quiera escoger la opción de la copa, o de la esponja, o de la compresa lavable, está en su perfecto derecho a escoger lo que le apetezca.
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0 #5 S 24-07-2013 23:37
Desde luego que para viajar por el extranjero la copa menstrual es lo mejor. Para quitar la copa sólo hay que presionar con los dedos en la base de la copa e ir sacándola con cuidado. Sino gusta la copa se puede recurrir a las esponjas menstruales. Y si tampoco gusta la esponja, están las compresas y tampones ecológicos, o las compresas lavables.
Para lavar la copa en un baño público, con lavar la copa con una botellita de agua es bastante.
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0 #4 María 06-01-2013 22:10
Cito a ilixo:
hola buenas
me voy de viaje a la india (...) introducir ese agua en la vagina?

Pues no somos médicos, pero por lo que hemos leído es mejor lavarla al menos una vez al día (no hace falta que lo hagas siempre que la cambies, si no puedes) y con agua potable o, en su defecto, hervida. Para aclararla un poco sin jabón hace falta poquita agua, así que aunque te toque usar un poco de agua embotellada, no es gran cosa... Un abrazo :-D
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0 #3 ilixo 06-01-2013 19:48
hola buenas
me voy de viaje a la india y he pensado en la copa menstrual como alternativa al tampon, pero tengo la duda de si sera hijienico lavarla con el agua de alli, ya que no es clorada y a los no acostumbrados nos da diarrea
hay algun problema en introducir ese agua en la vagina?
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0 #2 María 06-10-2012 10:50
Cito a isabel:
Nunca había escuchado sobre la copa menstrual! (...) si les ponés agua oxigenada de 10 volúmenes.


Claro, es que no se le da mucha publicidad: las que tienen millones para poner anuncios en los grandes medios son las grandes industrias de las compresas... ¡Muchas gracias por tu pequeño truco! ;-)
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